Una intervención que va más allá del tratamiento de las adicciones
Desde ENLACE se defiende la necesidad de abordar esta realidad desde una perspectiva de salud pública, derechos humanos y reinserción social. La privación de libertad no elimina las necesidades de atención derivadas de una adicción ni las dificultades sociales, familiares y de salud mental que pueden acompañarla.
Por ello, el Programa Marco desarrolla una intervención integral que combina atención psicológica, jurídica y social, tanto con las personas privadas de libertad como, cuando es posible, con sus familias. El objetivo es trabajar sobre los conflictos, la toma de decisiones y las habilidades personales, además de facilitar el acceso a prestaciones, recursos sociales y servicios de la Red Pública de Adicciones.
A esta intervención individual se suman talleres socioeducativos de prevención de sobredosis y reducción de daños, prevención de recaídas, preparación para los permisos y la vida en libertad y habilidades básicas para la vida diaria, además de acciones formativas sobre cuestiones sociales, laborales, jurídicas, perspectiva de género o justicia restaurativa.
Para ENLACE, acompañar durante el cumplimiento de una condena también significa preparar el camino hacia la vida en libertad. El acceso a un tratamiento adecuado, el fortalecimiento de las capacidades personales y la conexión con los recursos comunitarios son factores fundamentales para favorecer procesos de inclusión y reducir las posibilidades de reincidencia.
Las oportunidades de recuperación no pueden depender del módulo o del centro penitenciario
La experiencia de las entidades sociales que trabajan directamente en los centros penitenciarios evidencia que las oportunidades de recuperación no son iguales para todas las personas.
Desde ENLACE se considera necesario avanzar hacia un modelo en el que el acceso a recursos terapéuticos suficientes no dependa del módulo en el que una persona cumple condena, sino de sus necesidades y del derecho a recibir una atención adecuada.
También se reclama una respuesta adecuada ante las necesidades de salud mental y patología dual, con un incremento de profesionales especializados, el refuerzo de las unidades terapéuticas y módulos libres de drogas y una mejora de la atención sanitaria dentro de los centros penitenciarios, así como implantar un modelo de cumplimiento de la condena en centros alternativos en medio abierto, especializados y adecuados para la rehabilitación y tratamiento de personas con adicciones y problemas de salud mental.
Una realidad que requiere una mirada específica: las mujeres privadas de libertad
La experiencia de las entidades que desarrollan su labor en el ámbito penitenciario pone de manifiesto la necesidad de reforzar la atención dirigida a las mujeres privadas de libertad con problemas de adicciones.
Desde 2018, el Programa Marco ha acompañado a 808 mujeres, frente a 3.847 hombres, una diferencia que refleja también la menor presencia de mujeres en los centros penitenciarios, pero que no debe traducirse en una menor atención a sus necesidades.Las entidades participantes señalan que las mujeres privadas de libertad afrontan situaciones específicas de exclusión y discriminación, que pueden dificultar su acceso a determinados recursos y espacios de participación. Por ello, consideran necesario que la intervención tenga en cuenta estas circunstancias y que existan recursos suficientes para ofrecer respuestas adaptadas a sus procesos y necesidades.
En este sentido, desde ENLACE se reclama incorporar de manera transversal la perspectiva de género en la intervención penitenciaria, garantizando que las mujeres puedan acceder a los tratamientos, recursos y programas de acompañamiento que necesitan en condiciones de igualdad. Esto implica no solo mejorar el acceso a los recursos terapéuticos, sino también generar espacios de participación y acompañamiento que permitan trabajar sobre sus procesos de recuperación, autonomía e inclusión social.
Atender estas diferencias no significa establecer una atención diferenciada por el hecho de ser mujer, sino reconocer que las circunstancias y necesidades pueden ser distintas y que, por tanto, requieren respuestas adecuadas. Para ENLACE, garantizar una intervención integral supone que ninguna persona quede fuera de los recursos necesarios para avanzar en su proceso de recuperación por razón de género o por las circunstancias asociadas a su situación penitenciaria.
Reinserción significa construir oportunidades
ENLACE recuerda que las personas privadas de libertad forman parte de nuestra sociedad y que la reinserción no comienza cuando termina una condena: se construye durante todo el proceso.
Por ello, el Programa Marco no solo interviene dentro de los centros penitenciarios, sino que también promueve la coordinación entre entidades, profesionales y equipos de tratamiento, la formación especializada y acciones de sensibilización dirigidas al conjunto de la sociedad recordando que las adicciones y la salud mental son un problema fundamental que se combate con medidas sociales, no solo con respuestas penales.
El objetivo es favorecer una mirada más realista sobre las personas privadas de libertad con problemas de adicciones y reducir el estigma que dificulta sus procesos de inclusión.
En 2026, el programa cuenta con la participación de entidades de Córdoba, Huelva y Sevilla, mientras que en años anteriores se ha desarrollado también en otras provincias andaluzas como Cádiz, Almería y Málaga.
Con motivo del Día de la Merced, la Red Andaluza ENLACE reivindica así una intervención penitenciaria centrada en las personas, en sus derechos y en sus posibilidades de cambio.
